Formación gamificada
Convertimos una formación aburrida en una experiencia agradable
Diseñamos y mejoramos plataformas de e-learning y formación corporativa con mecánicas de juego que aumentan el engagement: más eficacia, menos abandono y un aprendizaje más rápido. La gamificación de la formación se adapta a cada caso, porque no todas las formaciones tienen el mismo alumno ni el mismo objetivo. Estos son los tres tipos con los que trabajamos:
1. Formación B2C: el alumno es tu cliente
Es la formación que un cliente paga por realizar: cursos online, academias, escuelas o campus virtuales. Aquí el alumno ha elegido estar, pero eso no garantiza que termine. Si el curso no engancha, abandona, no lo recomienda y no vuelve a comprar. La gamificación ayuda a reducir la tasa de abandono, aumentar la tasa de finalización y mejorar la satisfacción, y con ella la retención de clientes y las reseñas.
2. Formación de onboarding: el alumno es tu empleado y la formación es obligatoria
Es la formación que una empresa da a sus empleados para desempeñar su puesto de trabajo: el onboarding de nuevas incorporaciones, la formación propia de cada puesto y la formación obligatoria por ley (prevención de riesgos laborales, protección de datos, igualdad, prevención del acoso…). Al ser obligatoria, el reto no es que empiecen, sino que la hagan con atención y retengan lo aprendido, en lugar de pasar pantallas en segundo plano. La gamificación convierte el trámite en una experiencia que se completa antes y se recuerda mejor. Si además quieres reducir la rotación temprana de los nuevos empleados, consulta Empresa gamificada.
3. Formación especializada: el alumno es tu empleado y la formación es opcional
Es la formación que quieres que tus empleados hagan sin obligarles: dominar un programa o herramienta, aprender un proceso nuevo o desarrollar habilidades. Como es voluntaria, el gran reto es la participación. Con retos, progreso visible y reconocimiento, la gamificación consigue que la plantilla quiera formarse por iniciativa propia.
| Tipo de formación | Empleados | Clientes |
|---|---|---|
| Opcional | Especializada | B2C |
| Obligatoria | Onboarding |
Conocer al alumno
Cada tipo de formación requiere una metodología de trabajo diferente, que a su vez depende mucho de los contenidos y del nivel que se exige al alumno. No es lo mismo hacer un curso de seguridad informática para programadores sénior que un curso de inglés básico.
No obstante, el primer paso siempre es entender la motivación del alumno: ¿quiere realizar el curso por voluntad propia o se ve obligado a hacerlo? ¿Qué espera conseguir al terminarlo? Solo con responder a estas dos preguntas se puede crear un perfil psicológico básico, que ayuda a entender su motivación y a decidir qué partes del curso gamificar y cómo.
Objetivos y mediciones: KPIs de la formación
Gamificar una formación no consiste en añadir puntos y medallas a un curso, sino en aplicar mecánicas de juego con un propósito concreto y medible. Por eso todo proyecto de formación gamificada empieza por la misma pregunta: ¿qué queremos mejorar?
Para saber si la gamificación de una formación funciona hay que medirla. Estos son los principales KPIs de formación con los que trabajamos:
- Calidad del aprendizaje: lo que el alumno ha aprendido de verdad, medido con un test al finalizar la formación.
- Experiencia de aprendizaje (UX): cómo ha vivido el alumno la formación, medida con una encuesta al finalizarla.
- Tiempo de formación: cuántas horas dentro del programa ha necesitado el alumno para completarla.
- Motivación e iniciativa: cuántos días ha tardado el alumno en terminar la formación.
- Tasa de finalización: qué porcentaje de alumnos termina la formación. Es el KPI más habitual en formación online, sobre todo en la formación B2C.
- Tasa de participación: qué porcentaje de empleados se apunta a una formación opcional. Es el gran reto de la formación especializada.
- Retención del conocimiento: cuánto recuerda el alumno con el tiempo, medido repitiendo el test unas semanas después de terminar la formación.
Una formación gamificada mejora todos estos indicadores, y se pueden medir todos a la vez: al gamificar se nota una mejora generalizada. Aun así, es mejor centrarse en un solo KPI y, cuando se consigue, iterar sobre los demás. Enfocarse en uno es lo que permite alcanzar la excelencia en ese aspecto.
Mecánicas de gamificación para la formación
Una vez conocemos al alumno y el KPI que queremos mejorar, elegimos las mecánicas de juego que mejor encajan. No se trata de usarlas todas, sino de combinar las adecuadas para cada formación:
- Progreso visible: niveles, barras de avance y logros que muestran al alumno cuánto ha avanzado y cuánto le falta. Reduce el abandono porque el final siempre se ve alcanzable.
- Retos y misiones: el temario se divide en objetivos concretos y alcanzables, en lugar de un bloque de horas sin estructura.
- Feedback inmediato: cada respuesta tiene una consecuencia al momento, para aprender del error sin esperar al examen final.
- Recompensas e insignias: reconocen el esfuerzo y los hitos importantes. Bien diseñadas, refuerzan la motivación e iniciativa del alumno.
- Avatares: el alumno crea y personaliza su propio personaje, que le representa durante la formación y evoluciona con su progreso. Aumenta la implicación porque el avance se siente propio.
- Rachas: premian formarse varios días seguidos y crean un hábito de estudio. Son especialmente eficaces en la formación B2C y en las formaciones largas.
- Rankings: clasificaciones que despiertan la competitividad sana. Funcionan mejor en formaciones largas, y por grupos o ligas de nivel parecido, para que nadie se desmotive por ir siempre por detrás.
- Componente social: retos por equipos y objetivos compartidos que fomentan la colaboración. Funcionan especialmente bien en la formación de empleados.
- Narrativa: una historia que da sentido al recorrido formativo y convierte el temario en una aventura, lo que mejora la experiencia de aprendizaje y la retención del conocimiento.
La clave está en la dificultad: una formación gamificada debe crecer poco a poco, para que el alumno no se aburra ni se frustre.
Hablemos de tu formación
Indícanos qué formación quieres gamificar y qué objetivos te gustaría alcanzar. Analizaremos tu caso y te enviaremos una propuesta con los KPIs que nos comprometemos a mejorar.